Dejar el eco
Al morir decides: reiniciar la zona o dejar tu cuerpo en el mundo, repitiendo tus últimos diez segundos. Sirve de plataforma, pulsa interruptores, distrae.
Tus muertes no desaparecen. Se quedan aquí, repitiendo lo último que hiciste.
Bajo tierra hay una ciudad construida alrededor de una máquina de memoria. Su creador quiso salvar a todos los que vivían en ella. Los grabó. Los devolvió. Volvieron vacíos.
Tú despiertas entre sus restos sin saber quién eres. No hay tutorial. No hay nadie que te explique nada. Solo una frase escrita en la pared, con tu letra.
Eres un eco. Una copia hecha de memoria.
Y alguien decidió que eras un error.
ECHO//NULL es un metroidvania exigente: un mapa enorme e interconectado, combates que se aprenden a base de fallar y caminos que solo se abren cuando vuelves más fuerte. La diferencia está en lo que pasa cuando caes.
Una ciudad subterránea que se abre poco a poco. Atajos, secretos y zonas a las que aún no puedes llegar.
Aquí morir no es fallar. Es parte del plan. Dónde caes importa.
Reiniciar la zona o dejar tu eco en ella, repitiendo tus últimos segundos para siempre.
Tu eco te ayuda a avanzar, pero se lleva una parte de ti hasta que vuelvas a por él.
Un metroidvania en el que cada muerte es una decisión, y cada decisión tiene un coste.
Al morir decides: reiniciar la zona o dejar tu cuerpo en el mundo, repitiendo tus últimos diez segundos. Sirve de plataforma, pulsa interruptores, distrae.
Tu eco se lleva parte de tu vida máxima. Para recuperarla, tiras del hilo de luz que os une. Y el escalón desaparece detrás de ti.
Si lo abandonas demasiado tiempo, tu eco se corrompe y vuelve a por ti. Con tus propios movimientos.
Lo que se movió deja una huella. Reactívala y el pasado vuelve a ocurrir: un ascensor destruido sube otra vez, solo unos segundos.
Borra algo del mundo durante un instante. Una bala. Una barrera. El suelo bajo los pies de quien te persigue.
Crea un eco sin tener que morir. Diez segundos de ti, que se quedan en el mundo para ayudarte a hacer lo que solo no puedes.
¿Hasta dónde llegarías para salvar algo?
¿Y quién paga el precio?
Ahora mismo es un prototipo de cajas grises: primero que se juegue bien, luego que se vea bien. Cuando haya capturas, estarán aquí.
Alguien dejó una terminal encendida en el núcleo. Nadie sabe cuánto tiempo más aguantará la conexión.